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El miedo no debería seguir a los niños a la escuela

Para muchos niños, el miedo no se queda en casa; los sigue hasta el salón de clases. La ansiedad relacionada con las leyes de inmigración y la amenaza de separación familiar influye en sus experiencias de los niños, su aprendizaje y su desarrollo.

Como maestra mexicoamericana criada en Estados Unidos, he visto cómo el miedo se filtra silenciosamente en la vida diaria. En las escuelas, se manifiesta como ansiedad, dificultad para concentrarse o cambios repentinos de comportamiento. Estas no son señales de desafío, sino señales de estrés.

Para educadores: ¡Hagan su salón de clases  un lugar seguro!

Los educadores suelen ser los primeros en notar cuando un niño está teniendo dificultades. Las escuelas pueden convertirse en pilares de estabilidad.

Formas simples de ayudar:

  • Saludar a los estudiantes con calidez y de manera constante.
  • Mantener rutinas y horarios predecibles.
  • Ofrecer tranquilidad y espacios para compartir sentimientos.
  • Conectar a los estudiantes y sus familias con recursos de consejería o apoyo comunitario.
  • Recordar a las familias que están seguras y son bienvenidas en la escuela.
  • Crear reglas que ayuden a los padres a sentirse seguros y bienvenidos en la escuela.

Para padres: Apoyo en casa

Los padres pueden sentirse asustados o abrumados. La confianza y la comunicación con la escuela son más importantes que nunca.

Lo que ayuda:

  • Mantener rutinas en casa.
    • Ejemplos: mantener horarios regulares para las comidas y la hora de dormir,  leer o hablar juntos antes de dormir para crear un sentido de estabilidad.
  • Tener conversaciones apropiadas para la edad sobre los sentimientos.
    • Mantenerlo simple y reconfortante.
       Ejemplo: “Está bien sentir miedo. Estás seguro en casa con nosotros.”
  • Permitir que hablen y hagan preguntas.
     Ejemplo: “¿Qué has escuchado? ¿Cómo te hace sentir eso?”
  • Reafirmar a los niños que están seguros y son amados.
  • Involucrarse con la escuela y los recursos comunitarios, incluso de formas pequeñas como:
    • Preguntar al consejero o psicólogo escolar sobre el apoyo socioemocional disponible en la escuela
    • Asistir a reuniones escolares virtuales si en persona resulta abrumador
    • Comunicarse con organizaciones comunitarias de confianza para obtener talleres, apoyo familiar o información legal
    • Participar en noches familiares escolares o ferias de recursos, aunque sea brevemente, para generar familiaridad

Para niños con necesidades especiales

Las interrupciones pueden tener un impacto mayor en los niños con necesidades especiales. Los cambios en la rutina pueden provocar bloqueo emocional, frustración o desafíos de comportamiento. Algunos niños pueden volverse más callados de lo habitual, mientras que otros pueden mostrar mayor irritabilidad o dificultad para concentrarse.

Para apoyarlos:

  • Mantener rutinas y expectativas claras.
    • La previsibilidad ayuda a reducir el estrés.
       Ejemplo: usar un horario diario sencillo para que el niño sepa qué sigue.
  • Colaborar con educadores, personal de apoyo y familias.
    • La consistencia entre la casa y la escuela haceuna gran diferencia.
       Ejemplo: si el maestro usa pausas para calmarse en la escuela, intentar algo similar en casa.
  • Estar atentos a señales de angustia emocional y responder con paciencia.
    • El comportamiento suele ser una forma de comunicación.
       Ejemplo: si el niño parece retraído, preguntar con suavidad: “¿Necesitas un descanso o quieres hablar?”
  • Ofrecer herramientas simples para calmarse.
    • Pequeños apoyos pueden ayudar a regular las emociones.
       Ejemplo: respiración profunda, tiempo en silencio o un objeto de consuelo favorito.

Recordemos nuestra responsabilidad como educadores

Enseñar no es solo lo académico; también es compasión, cuidado y comprensión de las realidades que los estudiantes viven cada día. El salón de clases debe ser un espacio donde cada niño esvalorado, esté seguro y sea visto como una persona que aprende.

Al trabajar juntos educadores, padres y comunidades podemos asegurar que el miedo no defina la experiencia escolar de un niño. Cada niño merece un salón de clases basado en la seguridad, la dignidad, el respeto y la esperanza.

Recursos: 


Autoras:

Karla Cervantes | California State University, Fullerton

Guadalupe Díaz Lara, Ph.D. | Interim Director, University Honors Program | Associate Professor, Department of Child & Adolescent Studies | California State University, Fullerton

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