Durante la primera prueba, la catapulta disparó demasiado lejos hacia la izquierda. Reunidas alrededor del aparato que habían montado, el equipo de seis estudiantes secundarias discutía cómo podían mejorar la precisión en la próxima prueba.

En busca de la científica interior
Más de 120 estudiantes secundarias concurrieron al Linus Pauling Science Center para asistir al taller Discovering the Scientist Within.

“Tal vez debamos bajar la cuchara”, sugirió una de ellas.

“Ajusten las bandas de goma”, dijo otra.

Las muchachas se concentraban en su creación, compuesta por un bastidor de madera, una cuchara de plástico, bandas de goma y clavijas. Intercambiando ideas y trabajando en conjunto, realizaron ajustes y dispararon bolas de algodón para evaluar los resultados. Los ajustes que realizó el equipo no mejoraron la precisión, pero esto no desalentó a Ruby Anderson, una estudiante de sexto grado de la Linus Pauling Middle School.

“Esto demuestra que tienes que intentar muchas veces para asegurarte de estar haciendo lo correcto”, sostiene Anderson.

Anderson y sus compañeras eran 6 de las casi 120 estudiantes secundarias que en febrero concurrieron al Linus Pauling Science Center de la Oregon State University para asistir al taller Discovering the Scientist Within (“Cómo descubrir a la científica interior”).

Desarrollado hace casi 30 años para estudiantes como Anderson, el objetivo del taller es alentar a las jóvenes a que se interesen por la ciencia durante la escuela secundaria y la universidad, a pesar de los mensajes sociales negativos acerca de las mujeres en la ciencia que podrían desalentarlas.

En el taller del sábado, las estudiantes escucharon una presentación del profesorado femenino de la OSU y de estudiantes que trabajan en la ciencia; luego formaron equipos en el atrio del edificio para enfrentar el desafío de la catapulta antes de realizar paseos y talleres especializados con miembros de diversas facultades.

Anderson dice que el hecho de haber montado la catapulta sin recibir instrucciones y luego determinar cómo mejorar su precisión fue una buena experiencia de aprendizaje y algo que también valora en el entorno escolar.

“Me encanta la ciencia”, dice. Anderson ya está pensando en seguir una carrera científica, probablemente estudiar animales en su hábitat o trabajar como veterinaria.

Verse como científica

“La idea es despertar el entusiasmo en las jóvenes por la ciencia y la ingeniería”, explica Sujaya Rao, profesora de edafología y ciencia de cultivos de la OSU que coordina el taller desde hace años. “Queremos cambiar el estereotipo del científico hombre, con guardapolvo y pelo extraño. Queremos demostrar que los científicos son personas reales”.

En los últimos años, el taller se volvió muy popular y se inscribieron más jóvenes que las que el programa puede aceptar. Los paseos de este año incluyeron visitas a las instalaciones de la Escuela de Medicina Veterinaria, el uso de técnicas farmacéuticas para elaborar brillo de labios, el diseño y la prueba de turbinas eólicas de miniatura, entre otras actividades científicas.

Al brindarles la posibilidad de participar en actividades científicas interactivas y conocer el entorno universitario, Kari Van Zee, una instructora en bioquímica que coordinó los paseos y actividades, espera que las jóvenes se sientan alentadas a seguir sus intereses sea cuales sean.

“Intentamos establecer un vínculo con el aspecto social de las profesiones científicas para atraer a las jóvenes”, afirma Van Zee. “En esta edad creo que aún siguen interesadas en la ciencia, pero existen mensajes sociales desalentadores respecto al hecho de dedicarse a las matemáticas. Mi deseo es que puedan verse asistiendo a la OSU, o a cualquier otra universidad, y verse a sí mismas como científicas e ingenieras”.

Ampliación de la comunidad

Este año, Rao se contactó con comunidades de todo Oregon con el fin de atraer al taller a jóvenes de todo el estado y de diversas etnias. Sus

En busca de la científica interior
Se ofrecieron traductores para las 25 estudiantes latinas y los padres que asistieron al taller Discovering the Scientist Within

esfuerzos fueron recompensados con la presencia de algunas estudiantes y sus familias que viajaron cinco horas hasta la OSU desde ciudades como Burns y Madras. Los esfuerzos para convocar a la comunidad latina también fueron exitosos: asistió un grupo de casi 25 estudiantes secundarias latinas de Woodburn y Salem.

Para integrar a las estudiantes latinas y sus padres, se realizaron presentaciones en inglés y en español y se ofrecieron traductores, los cuales ayudaron a todos a participar durante los paseos interactivos.

“Dado que ahora existe más material en español, hay más posibilidades de que los padres vengan y participen en el programa”, dice Fabiola Camacho. “Sienten que son bienvenidos”.

Camacho gestiona los programas educativos de Farmworker Housing Development Corporation, que ofrece servicios sociales, educativos, económicos y de vivienda a la comunidad latina de Willamette Valley. Ayudó a coordinar la asistencia de las estudiantes latinas como parte del trabajo de la corporación con el fin de promover oportunidades educativas para estudiantes jóvenes.

Según Sara Csaky, maestra de la Valor Middle School de Woodburn, a muchas de las estudiantes latinas de la escuela les fascinaron las pruebas de laboratorio interactivas, ya que no es frecuente que tengan una participación tan activa en un entorno educativo.

“Valoro mucho esta oportunidad”, afirma Csaky. “Porque en la escuela intentamos realizar actividades interactivas, pero como la cantidad de estudiantes que tenemos cada año aumenta, son cada vez menores las posibilidades de realizar pruebas de laboratorio”.

Angelica Garcia, estudiante de sexto grado de la Valor Middle School, eligió el paseo por la Facultad de Farmacia, “Phabulous Pharmacy”. Ella, junto a otras 20 estudiantes, mezclaron cera y aceite en una almohadilla caliente para fabricar un protector labial y luego aprendieron a tomar la presión arterial.

Garcia dice que antes de realizar el taller, nunca había escuchado sobre la carrera de farmacia ni había pesado ingredientes en un laboratorio interactivo. Después de fabricar un protector labial con sabor a lima, quiso conocer más.

“Ahora quiero ser farmacéutica”, dice Garcia. “Quiero hacerlo de nuevo”.

Finalmente, Rao desea ayudar a las jóvenes a conocer las diversas carreras que pueden seguir y ampliar el taller para convertirlo en un evento que convoque incluso a más familias de todo el estado.

“Es tan poderoso que ellas vean a alguien y piensen ‘Es científica; tal vez podría serlo yo también’”, sostiene Rao. “Eso es lo que realmente queremos, que digan ‘Puedo ser científica’”.

 

 

 

 

 

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